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DESGARRADOR TESTIMONIO DE UNA VÍCTIMA DE LA “LISTA NEGRA”

DESGARRADOR TESTIMONIO DE UNA VÍCTIMA DE LA “LISTA NEGRA”

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A sólo un par de días de aparecida la información de una “lista negra” que alude a epítetos con discriminación xenofóbica, misógina, sexual, y que humillaba a un grupo de alumnas del Colegio San Viator, aparecen nuevos testimonios que denotan negligencia e indolencia ante los casos de bullying por parte del establecimiento de la comuna de Ovalle.

Limarí Televisión tuvo acceso exclusivo al testimonio de una de las estudiantes aludidas en este macabro listado junto a su madre, en una conversación de una hora de la que rescatamos los aspectos mas importantes.

La alumna terminó su cuarto medio el pasado viernes, el mismo día en el que se conoce la mencionada lista que de acuerdo a versiones preliminares fue pegada en el baño de mujeres del colegio.

Cuando comenzamos a escuchar sus primeras palabras nos sorprende su madurez, de seguro acentuada por la crianza de sólo de su madre, quien debió asumir también el papel de padre, y porque fue víctima de bullying durante los cuatro años de enseñanza media.

Está desde pre-kimder en el Colegio San Viator, y jamás pensó enfrentarse a burlas y humillaciones de algunos de sus compañeros. Su madre nos cuenta que todo comenzó con una diferencia con un compañero de curso por un trabajo solicitado en clases. Desde ese instante, nos señala, comenzó un calvario que llevó a esta adolescente a comenzar extensas terapias sicológicas, y constantes visitas de su apoderada al colegio para conversar con los directivos del establecimiento, sin resultados aparentes.

El bullying se exteriorizaba en burlas en plena clase, en el patio y en donde se encontrara. Incluso cuando debió usar una bota ortopédica por una lesión, sufrió empujones y hasta escupitajos.

Su progenitora nos cuenta que pese a haber hablado de manera permanente con la dirección del colegio y algunos profesores, los hecho se siguieron repitiendo de manera constante, “lo que en mi hija se materializaba en vómitos en la mañana antes de ir al colegio y constantes llamados para que fuera a buscarla, debía lidiar con esta situación de manera permanente lo que aumentaba mis jornadas laborales para poder cumplir con mi trabajo”.

“Incluso cuando mi hija se enteró de la lista se vio afectada pero no tanto, ya había aparecido en una y creo que los ataques que recibió la hicieron más fuerte aun”, comenta la madre.

EL DESGARRADOR RELATO

Comenzamos a conversar con esta muchacha de hoy 18 años. Nos sorprende su seguridad y expresión, se nota en su voz que ha sido violentada, se emociona a ratos, pero continua con una fuerza inusitada para contarnos su historia.

Nos dice que en su camisa recibió varios saludos, algunos de ellos aluden a su fuerza para superar los momentos difíciles, otros le piden perdón por el daño causado. “Eso me ratifica que eran consientes del bullying que me hacían”.

“Para mi la lista no fue lo más importante porque las cosas que pasaron en el colegio fueron más fuertes que eso. Lo que dice la lista ni siquiera me afecta, pero si me afecta lo que pasa dentro del colegio que no hace nada. Yo mismo veía como llamaban a inspectoría madres porque a sus hijas las habían molestado, un compañero la había pegado o una compañera le había tirado el pelo, las niñas a veces estaban encerradas en el baño llorando, y la señora de la puerta avisaba a los inspectores de la situación. Niñas de tercero, cuarto o quinto básico, que no se pueden defender, y si el colegio no hace nada, que se puede esperar en el futuro”, relata esta alumna.

Sollozando nos explica que “sinceramente si no hubiese sido mas débil no estaría acá, muchas veces lo planteé en mi cabeza, mi mamá no lo sabe, y no lo hice (salir del colegio) por ella, porque soy hija única y mi papá nunca fue parte de mi vida, no lo hice porque le debo todo a mi mamá y no podría dejar que esas cosas a mi me atormentaran, no podía dejar de vivir por un niño o unas niñas que me molestaban, tenía que ser más que eso, porque mi mamá se quebraba la espalda por trabajar y sacarme adelante, y no podía llegar a la casa y ella encontrarme mal, no era justo”. 

“Quiero dar mi testimonio, porque a nivel público el colegio siempre se sale con la suya, aunque suene feo, y porque no quiero que las niñitas que encontraba mirando en el baño pasen lo mismo que yo. Si me quedaba callada esto nunca saldrá a la luz, hay muchas cosas que se quedan reservadas en el colegio. Yo vi todo esto, vi cuando a las niñas las golpeaban, incluso los profesores dentro de la sala hacían comentarios”, continua esta joven.

La estudiante reconoce el apoyo de algunos profesores, el director Luis Castillo, asistentes de la educación y compañeros, pero también es tajante en señalar que la política del establecimiento impedía mejores redes de apoyo en su caso.

“Me voy decepcionada del establecimiento,  no académicamente porque son muy buenos, pero como personas y valores no valen nada. y algunos profesores no hacen nada y tampoco valen nada, se llenan la boca que trabajan en el San Viator y estos son mis alumnos, pero lo único que hacen es darte la mano, darse la media vuelta y dejarte sola, o decirte ándate, tu no sirves tal vez sea lo mejor para ti, o sal de la sala, o tal vez estas muy sensible, cuando en realidad las cosas que pasaban no eran así, como también otros profesores me veían llorar en el pasillo y me consolaban”, indica la víctima .

La joven cuenta que “en segundo medio con el chico que más me acosaba me puse a discutir en la sala, y con el profesor presente yo agarré mis cosas y me fui de la sala, muchas veces me hurtaron dinero,  encontraba mi cuaderno arrugado, una vez busqué todo el fin de semana una guía  que necesitaba para una nota, llego el lunes y la guía estaba pegada en un casillero con un caramelo, y son muchas cosas que pasaron, el director me escuchaba, le daba pena, pero no podía hacer nada porque el colegio no lo dejaba”.

“Quiero que le colegio me escuche y se de cuenta que las cosas no pueden seguir así. Me da mucha pena que en el Colegio San Viator de Ovalle pasen esta cosas y ellos prefieran quedarse callados, dejándolo abajo y que nada salga a luz.  Tarde o temprano todo sale a la luz, por eso doy mi testimonio, porque no me voy a cansar de decirlo hasta que el colegio cambie, porque va de mal en peor, cada vez que se quedan callados hay más violencia, incluso de algunos profesores. Mi madre me llevaba al sicólogo de manera particular, ellos enviaron un informe reservado al colegio con las medidas que debían tomarse, yo esperaba que todo se solucionara,  obvio con miedo. No pasa ni una semana y la profesora jefe se para en medio de la sala y comunica que una niña de este curso esta sufriendo bullying, en ese momento lo único que pedía era que me tragara la tierra, termina la clase y me comienzan a gritar loca, loca, y ahora sufre bullying, y en el documento salía explícito que tenía que ser confidencial, donde está la confidencialidad de los profesores”, relata.

Otro de los episodios más desagradables que vivió la alumna fue en una cancha del colegio, donde fue excluida por algunos alumnos y cuando fue a hablar con una de las profesoras del hecho, esta le recomendó que “mejor me fuera y no me hiciera más problemas”. 

Tanto esta adolescente y su madre indicaron que no han  recibido ningún llamado del colegio, incluso se reunieron con algunas de las apoderadas de víctimas de la “lista negra”, quienes tampoco han recibido comunicación del establecimiento, sólo se enteraron de las medidas a través del fanpage de Facebook (que publicó este medio).

La estudiante quería dar su testimonio con su nombre, pero su madre la persuadió de esperar algunos días por miedo a represalias. No obstante, recalcaron que desean que se den a conocer todos los casos posibles.

Como medio de comunicación seguiremos con la cobertura de este complejo caso.

 

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